Cada verano, Marrakech afronta olas de calor intensas. Las personas mayores, a menudo aisladas, están especialmente expuestas a la deshidratación y los golpes de calor. SOS Nursing moviliza a sus enfermeros para visitas preventivas a domicilio.
Marrakech registra con frecuencia temperaturas que superan los 45 °C en julio y agosto.
Por qué el verano de Marrakech es tan exigente
Marrakech registra con frecuencia temperaturas que superan los 45 °C en julio y agosto. Su clima semiárido tiene una trampa: el calor seco hace que el sudor se evapore al instante, por lo que el cuerpo pierde agua sin que uno se dé cuenta y la deshidratación avanza en silencio. A esto se suma el chergui, el viento cálido del interior que puede disparar la sensación térmica varios grados en pocas horas.
Muchas viviendas tradicionales de la medina, así como numerosos riads, no disponen de aire acondicionado, y las plantas superiores acumulan calor durante toda la noche sin llegar a refrescarse. Las personas mayores que viven solas, los pacientes crónicos y los turistas de edad avanzada que no están aclimatados forman el grupo más vulnerable. Reconocer este contexto es el primer paso para protegerse.
Cómo afecta el calor al cuerpo de una persona mayor
A partir de los 65 años, el organismo regula peor su temperatura. La sensación de sed disminuye de forma natural, la piel suda menos y los riñones concentran peor la orina. El resultado es que una persona mayor puede estar gravemente deshidratada sin sentir sed en ningún momento, lo que retrasa la reacción de la familia.
Además, muchos mayores siguen tratamientos que agravan el problema: los diuréticos aumentan la pérdida de líquidos, mientras que algunos antihipertensivos, antidepresivos y neurolépticos alteran la termorregulación. La combinación de calor extremo y estos medicamentos multiplica el riesgo de golpe de calor, especialmente si el paciente come poco y bebe menos durante los días más calurosos.
Señales de alerta que no debe ignorar
Las primeras señales de deshidratación son discretas y fáciles de pasar por alto: boca y lengua secas, orina oscura y escasa, fatiga inusual, calambres musculares, mareo al levantarse o una ligera confusión. En una persona mayor, un cambio de comportamiento o una somnolencia anormal deben hacer pensar siempre en el calor.
El golpe de calor, en cambio, es una urgencia vital. Sus signos son una piel muy caliente (a veces seca, a veces con sudoración que cesa de golpe), una temperatura corporal superior a 39 °C, dolor de cabeza intenso, náuseas, desorientación y, en los casos graves, pérdida de conocimiento. Ante cualquiera de estos síntomas hay que actuar de inmediato y no esperar a que «se le pase».
Medidas preventivas en casa
La hidratación es la prioridad absoluta: ofrezca agua con regularidad, en pequeñas cantidades y a lo largo de todo el día, sin esperar a que la persona tenga sed. Las frutas ricas en agua (sandía, melón, naranja) y las sopas frías ayudan a completar el aporte de líquidos. Conviene limitar el café y las bebidas muy azucaradas.
En el plano del entorno, cierre las persianas y cortinas durante el día y ventile la vivienda por la noche, cuando baja la temperatura. Vista a la persona con ropa ligera de algodón y colores claros, y refresque la frente, la nuca y las muñecas con paños húmedos varias veces al día. Reserve cualquier esfuerzo físico, paseos o gestiones para primera hora de la mañana o el final de la tarde, y evite por completo salir entre las 12 y las 17 horas.
Medicamentos que aumentan el riesgo de deshidratación
Algunos tratamientos habituales en personas mayores merecen una vigilancia especial durante las olas de calor: los diuréticos, los antihipertensivos (IECA, ARA-II), el litio, ciertos antidepresivos y los neurolépticos. Estos fármacos pueden favorecer la deshidratación o dificultar que el cuerpo elimine el exceso de calor.
Esto no significa que deban suspenderse: interrumpir un tratamiento por cuenta propia puede ser peligroso. El papel del enfermero a domicilio es revisar la lista de medicamentos, vigilar la hidratación y las constantes, y alertar al médico tratante para que valore, si lo considera necesario, un ajuste temporal de las dosis durante el periodo de calor.
El papel del enfermero a domicilio durante una ola de calor
SOS Nursing es un servicio gestionado: contratamos directamente a nuestros enfermeros diplomados de Estado y los formamos, en lugar de funcionar como un simple intermediario. Durante las olas de calor, esto nos permite organizar visitas de vigilancia reforzada con un seguimiento coherente del mismo equipo.
En cada visita, el enfermero controla la hidratación, la tensión arterial, la temperatura y el peso, comprueba que el paciente bebe lo suficiente, refresca a la persona si es necesario y revisa el estado general en busca de signos de deterioro. Para los pacientes más frágiles, es posible un seguimiento diario o incluso dos visitas al día, con comunicación directa con la familia por WhatsApp y alerta inmediata al médico tratante si algo se sale de lo previsto.
Primeros auxilios ante un golpe de calor
Si sospecha un golpe de calor, lleve a la persona a un lugar fresco y a la sombra, túmbela, retírele la ropa que sobre y refrésquela con paños húmedos, una ducha tibia o un ventilador. Si está consciente, dele agua a pequeños sorbos. No le dé medicamentos para la fiebre, que no son eficaces en este caso.
El golpe de calor es una emergencia que puede poner en peligro la vida. En una urgencia vital, llame de inmediato al SAMU (141) o a la Protección Civil (150), los servicios públicos de emergencia de Marruecos. SOS Nursing es un servicio privado que puede intervenir de forma complementaria para la vigilancia y los cuidados, pero nunca sustituye a los servicios de emergencia oficiales en una situación crítica.
Acompañamiento para turistas y residentes extranjeros
Cada verano, numerosos turistas y residentes extranjeros de edad avanzada visitan Marrakech sin estar acostumbrados a este nivel de calor. Nuestros coordinadores atienden en varios idiomas y pueden enviar a un enfermero directamente al riad, hotel o apartamento, sin que sea necesario conocer la ciudad ni desplazarse.
Esta solución resulta especialmente útil para acompañar a un familiar mayor durante unas vacaciones, organizar una vigilancia preventiva los días de más calor o reaccionar con rapidez ante los primeros signos de deshidratación. Basta un mensaje de WhatsApp para que un coordinador evalúe la situación y organice la visita.



