El sondaje urinario a domicilio concierne a los pacientes que sufren retención urinaria, incontinencia severa o en postoperatorio urológico. La colocación y el mantenimiento de una sonda vesical requieren una técnica rigurosa y una vigilancia regular para prevenir las infecciones urinarias sobre sonda, primera causa de infecciones nosocomiales. SOS Nursing pone a disposición enfermeros diplomados experimentados para realizar estos cuidados a domicilio en Marrakech, respetando los protocolos de higiene más estrictos.
Las principales indicaciones son la retención urinaria aguda o crónica (adenoma prostático, vejiga neurógena), el drenaje postoperatorio tras cirugía urológica o pélvica,…
Indicaciones del sondaje urinario a domicilio
Las principales indicaciones son la retención urinaria aguda o crónica (adenoma prostático, vejiga neurógena), el drenaje postoperatorio tras cirugía urológica o pélvica, la vigilancia del débito urinario en pacientes con insuficiencia renal, y el confort del paciente en fin de vida en el marco de cuidados paliativos. El tipo de sondaje (intermitente o permanente) es prescrito por el médico.
Tipos de sondas y elección del material
La sonda de Foley (con balón) se utiliza para el sondaje permanente con bolsa colectora. El sondaje intermitente limpio utiliza sondas rectas autolubricadas, que se cambian de 4 a 6 veces al día. El enfermero selecciona el calibre adecuado (charrière 12 a 18 según el paciente) y verifica la compatibilidad del material con la morfología y los antecedentes del paciente.
Técnica de colocación en condiciones de asepsia
El enfermero realiza un lavado quirúrgico de manos, prepara un campo estéril, desinfecta el meato uretral y lubrica la sonda antes de la inserción. Se controla el inflado del balón, la sonda se fija para evitar tracciones, y la bolsa colectora se posiciona en declive. El procedimiento dura aproximadamente de 10 a 15 minutos en condiciones óptimas.
Vigilancia y prevención de infecciones
En cada visita, el enfermero verifica la permeabilidad de la sonda, el aspecto de la orina (color, turbidez, presencia de sedimentos), la ausencia de fugas, la integridad del sistema cerrado y el estado del meato uretral. Se recomienda una hidratación suficiente (1,5 a 2 litros por día) para favorecer el flujo urinario. Cualquier signo de infección (fiebre, orina turbia, dolor) activa un aviso al médico.
Cambio de sonda y educación del paciente
La sonda permanente se cambia cada 3 a 4 semanas según las recomendaciones. El enfermero forma al paciente y a los cuidadores en los cuidados de higiene diarios: vaciado regular de la bolsa, limpieza del meato, vigilancia de los signos de alerta. Para el sondaje intermitente, el paciente es acompañado hasta la autonomía completa en la realización del procedimiento.


